Reina Valera (1909)
Salmos 10
1¿POR qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación? Share to feedTweet 2Con arrogancia el malo persigue al pobre: serán cogidos en los artificios que han ideado. Share to feedTweet 3Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece. Share to feedTweet 4El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos. Share to feedTweet 5Sus caminos son viciosos en todo tiempo: tus juicios los tiene muy lejos de su vista: echa bocanadas en orden á todos sus enemigos. Share to feedTweet 6Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, ni jamás me alcanzará el infortunio. Share to feedTweet 7Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: debajo de su lengua, vejación y maldad. Share to feedTweet 8Está en las guaridas de las aldeas: en los escondrijos mata al inocente: sus ojos están acechando al pobre. Share to feedTweet 9Acecha en oculto, como el león desde su cama: acecha para arrebatar al pobre: arrebata al pobre trayéndolo á su red. Share to feedTweet 10Encógese, agáchase, y caen en sus fuerzas muchos desdichados. Share to feedTweet 11Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro; nunca lo verá. Share to feedTweet 12Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres. Share to feedTweet 13¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás. Share to feedTweet 14Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengarle por tu mano: á ti se acoge el pobre, tú eres el amparo del huérfano. Share to feedTweet 15Quebranta el brazo del malo: del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles. Share to feedTweet 16Jehová, Rey eterno y perpetuo; de su tierra fueron destruídas las gentes. Share to feedTweet 17El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído; Share to feedTweet 18Para juzgar al huérfano y al pobre, á fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra. Share to feedTweet