Reina Valera (1909)
Lucas 6
1Y ACONTECIÓ que pasando él por los sembrados en un sábado segundo del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comían, restregándolas con las manos. Share to feedTweet 2Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados? Share to feedTweet 3Y respondiendo Jesús les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, qué hizo David cuando tuvo hambre, él, y los que con él estaban; Share to feedTweet 4Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, y comió, y dió también á los que estaban con él, los cuales no era lícito comer, sino á solos los sacerdotes? Share to feedTweet 5Y les decía: El Hijo del hombre es Señor aun del sábado. Share to feedTweet 6Y aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Share to feedTweet 7Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaría en sábado, por hallar de qué le acusasen. Share to feedTweet 8Mas él sabía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él levantándose, se puso en pie. Share to feedTweet 9Entonces Jesús les dice: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en sábados hacer bien, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla? Share to feedTweet 10Y mirándolos á todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fué restaurada. Share to feedTweet 11Y ellos se llenaron de rabia; y hablaban los unos á los otros qué harían á Jesús. Share to feedTweet 12Y aconteció en aquellos días, que fué al monte á orar, y pasó la noche orando á Dios. Share to feedTweet 13Y como fué de día, llamó á sus discípulos, y escogió doce de ellos, á los cuales también llamó apóstoles: Share to feedTweet 14A Simón, al cual también llamó Pedro, y á Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Share to feedTweet 15Mateo y Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón el que se llama Celador, Share to feedTweet 16Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que también fué el traidor. Share to feedTweet 17Y descendió con ellos, y se paró en un lugar llano, y la compañía de sus discípulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea y de Jerusalem, y de la costa de Tiro y de Sidón, que habían venido á oirle, y para ser sanados de sus enfermedades; Share to feedTweet 18Y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos: y estaban curados. Share to feedTweet 19Y toda la gente procuraba tocarle; porque salía de él virtud, y sanaba á todos. Share to feedTweet 20Y alzando él los ojos á sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres; porque vuestro es el reino de Dios. Share to feedTweet 21Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Share to feedTweet 22Bienaventurados seréis, cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de sí, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por el Hijo del hombre. Share to feedTweet 23Gozaos en aquel día, y alegraos; porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres á los profetas. Share to feedTweet 24Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque tenéis vuestro consuelo. Share to feedTweet 25¡Ay de vosotros, los que estáis hartos! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis. Share to feedTweet 26¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres á los falsos profetas. Share to feedTweet 27Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen; Share to feedTweet 28Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Share to feedTweet 29Y al que te hiriere en la mejilla, dale también la otra; y al que te quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas. Share to feedTweet 30Y á cualquiera que te pidiere, da; y al que tomare lo que es tuyo, no vuelvas á pedir. Share to feedTweet 31Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros: Share to feedTweet 32Porque si amáis á los que os aman, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores aman á los que los aman. Share to feedTweet 33Y si hiciereis bien á los que os hacen bien, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores hacen lo mismo. Share to feedTweet 34Y si prestareis á aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores prestan á los pecadores, para recibir otro tanto. Share to feedTweet 35Amad, pues, á vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo: porque él es benigno para con los ingratos y malos. Share to feedTweet 36Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. Share to feedTweet 37No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados. Share to feedTweet 38Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto á medir. Share to feedTweet 39Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? Share to feedTweet 40El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, será perfecto. Share to feedTweet 41¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras? Share to feedTweet 42¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano. Share to feedTweet 43Porque no es buen árbol el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto. Share to feedTweet 44Porque cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de las zarzas. Share to feedTweet 45El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca. Share to feedTweet 46¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? Share to feedTweet 47Todo aquel que viene á mí, y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré á quién es semejante: Share to feedTweet 48Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña. Share to feedTweet 49Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el río dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa. Share to feedTweet