Reina Valera (1909)
Lucas 5
1Y ACONTECIÓ, que estando él junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre él para oir la palabra de Dios. Share to feedTweet 2Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes. Share to feedTweet 3Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes. Share to feedTweet 4Y como cesó de hablar, dijo á Simón: Tira á alta mar, y echad vuestras redes para pescar. Share to feedTweet 5Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red. Share to feedTweet 6Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía. Share to feedTweet 7E hicieron señas á los compañeros que estaban en el otro barco, que viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban. Share to feedTweet 8Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Share to feedTweet 9Porque temor le había rodeado, y á todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado; Share to feedTweet 10Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres. Share to feedTweet 11Y como llegaron á tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron. Share to feedTweet 12Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Share to feedTweet 13Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fué de él. Share to feedTweet 14Y él le mandó que no lo dijese á nadie: Mas ve, díjole, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para testimonio á ellos. Share to feedTweet 15Empero tanto más se extendía su fama: y se juntaban muchas gentes á oir y ser sanadas de sus enfermedades. Share to feedTweet 16Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba. Share to feedTweet 17Y aconteció un día, que él estaba enseñando, y los Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalem: y la virtud del Señor estaba allí para sanarlos. Share to feedTweet 18Y he aquí unos hombres, que traían sobre un lecho un hombre que estaba paralítico; y buscaban meterle, y ponerle delante de él. Share to feedTweet 19Y no hallando por donde meterle á causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de Jesús; Share to feedTweet 20El cual, viendo la fe de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son perdonados. Share to feedTweet 21Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron á pensar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Share to feedTweet 22Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué pensáis en vuestros corazones? Share to feedTweet 23¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, ó decir: Levántate y anda? Share to feedTweet 24Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice al paralítico): A ti digo, levántate, toma tu lecho, y vete á tu casa. Share to feedTweet 25Y luego, levantándose en presencia de ellos, y tomando aquel en que estaba echado, se fué á su casa, glorificando á Dios. Share to feedTweet 26Y tomó espanto á todos, y glorificaban á Dios; y fueron llenos de temor, diciendo: Hemos visto maravillas hoy. Share to feedTweet 27Y después de estas cosas salió, y vió á un publicano llamado Leví, sentado al banco de los públicos tributos, y le dijo: Sígueme. Share to feedTweet 28Y dejadas todas las cosas, levantándose, le siguió. Share to feedTweet 29E hizo Leví gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros, los cuales estaban á la mesa con ellos. Share to feedTweet 30Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores? Share to feedTweet 31Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos. Share to feedTweet 32No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento. Share to feedTweet 33Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos, y tus discípulos comen y beben? Share to feedTweet 34Y él les dijo: ¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? Share to feedTweet 35Empero vendrán días cuando el esposo les será quitado: entonces ayunarán en aquellos días. Share to feedTweet 36Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo. Share to feedTweet 37Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán. Share to feedTweet 38Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva. Share to feedTweet 39Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor. Share to feedTweet