Reina Valera (1909)
Lucas 18
1Y PROPÚSOLES también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar, Share to feedTweet 2Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba á hombre. Share to feedTweet 3Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Share to feedTweet 4Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre, Share to feedTweet 5Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela. Share to feedTweet 6Y dijo el Señor: Oid lo que dice el juez injusto. Share to feedTweet 7¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos? Share to feedTweet 8Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra? Share to feedTweet 9Y dijo también á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola: Share to feedTweet 10Dos hombres subieron al templo á orar: el uno Fariseo, el otro publicano. Share to feedTweet 11El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Share to feedTweet 12Ayuno dos veces á la semana, doy diezmos de todo lo que poseo. Share to feedTweet 13Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propicio á mí pecador. Share to feedTweet 14Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado. Share to feedTweet 15Y traían á él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos les reñían. Share to feedTweet 16Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios. Share to feedTweet 17De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Share to feedTweet 18Y preguntóle un príncipe, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna? Share to feedTweet 19Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ninguno hay bueno sino sólo Dios. Share to feedTweet 20Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre. Share to feedTweet 21Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud. Share to feedTweet 22Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Share to feedTweet 23Entonces él, oídas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico. Share to feedTweet 24Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Share to feedTweet 25Porque más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios. Share to feedTweet 26Y los que lo oían, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo? Share to feedTweet 27Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios. Share to feedTweet 28Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido. Share to feedTweet 29Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios, Share to feedTweet 30Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. Share to feedTweet 31Y Jesús, tomando á los doce, les dijo: He aquí subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas, del Hijo del hombre. Share to feedTweet 32Porque será entregado á las gentes, y será escarnecido, é injuriado, y escupido. Share to feedTweet 33Y después que le hubieren azotado, le matarán: mas al tercer día resucitará. Share to feedTweet 34Pero ellos nada de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se decía. Share to feedTweet 35Y aconteció que acercándose él á Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando; Share to feedTweet 36El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello. Share to feedTweet 37Y dijéronle que pasaba Jesús Nazareno. Share to feedTweet 38Entonces dió voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. Share to feedTweet 39Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí. Share to feedTweet 40Jesús entonces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó, Share to feedTweet 41Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea. Share to feedTweet 42Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo. Share to feedTweet 43Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza. Share to feedTweet